Un año en el paro da para mucho. Cuando alguien me preguntaba a qué me había dedicado en ese tiempo, no sabía muy bien que contestar, desde luego a pintar, poco.
Lo mantuve en silencio porque no le dí importancia y por pudor, mucho pudor. Era la primera vez que escribía algo y me parecía ridículo decir que «perdía» el tiempo escribiendo.
Cuando lo tuve terminado lo envié a este Certamen y hasta hoy, me había olvidado por completo de él, pensaba que hacía meses que se habría resuelto.
En fin, este ha sido mi secreto mejor guardado.