
Día 13
No sé cuánto tiempo hace que estoy aquí. No importa. Nada importa.
Mi cabeza es un gran agujero negro, es el triángulo de las Bermudas, es una sima sin fin, es la puerta del infierno. Todo lo que llega aquí desaparece irremisiblemente. Siento el vacío, un profundo hondo en mi cerebro y en mi alma.
El hombre sigue hablando conmigo. No sé cuántas veces me han llevado ante su presencia. Es como un confesor, es paternalista, me pregunta cosas que no entiendo, me pregunta si duermo bien. ¡Tiene gracia la cosa! Yo nunca duermo.
No sé nada de Belinda. Desde que estoy aquí no sé nada de ella. Mejor. Debe ser que no se atreve a entrar aquí. Le deben de prohibir el acceso.
Aquí estoy en calma. Es lo único que percibo, una profunda calma.
Tengo miedo de irme de aquí. Tengo miedo de que me encuentre fuera. Sé que, tarde o temprano, me encontrará.