BELINDA

Un cuento

Día 18

Sé que me ha encontrado. Sé que me acecha. Me sigue a todas partes. No me habla, pero me observa. Me siento observado. Se ríe de mí. Debe pensar que soy un pobre hombre. No importa, debo ser más fuerte que ella.

No puedo hablar con nadie, no puedo ver a nadie, no puedo hacer nada que ella no observe. No quiero que controle mi vida.

Aún no me habla. Solo se ríe de mí. Pero un día me hablará.

No la soporto. Quiero que desaparezca de mi vida.

Voy a hacer que desaparezca de mi vida.

Estoy en el taller. Nadie me observa. Voy al cuarto de los aperos. En la pared está colgado el instrumental. Cojo una hoz, está bien afilada. Alfredo siempre tan diligente con las herramientas.

¡Adiós Belinda!

BELINDA

Un cuento

Día 16

Han pasado semanas, creo, desde que volví al taller. He recuperado mis rutinas. Tan solo eso, rutinas.

No he vuelto a Praga. No me da la vida. No sé qué harán mis ranas, ni las piedras que fabrican ondas, no sé si mi violín seguirá allí. Me da igual.

No sé si Belinda estará allí. No ha venido a verme. No quiero que venga a verme. Pero sé que lo hará, un día lo hará y no sé como la recibiré. No quiero verla. No quiero oírla. Tengo miedo de verla, de que me hable, de sus mensajes.

BELINDA

Un cuento

Día 15

Mi padre me despierta a la hora de siempre. Antes me despertaba solo, ahora, no. No duermo, pero tampoco me despierto.

El viejo ha preparado el desayuno. Me acompaña al taller.

Allí Alfredo sale a recibirme. Parece contento. Dice que todos me esperan.

Silvia está con todo el equipo: Santi, Laura, Marcos, Jorge y Amalia. Gritan, aplauden, sonríen. Silvia me da la bienvenida y un beso. Luego se abalanzan todos contra mí y me abrazan.

No sé qué tengo que hacer, sonrío de manera bobalicona, se supone que algo así tengo que hacer.

Hoy Alfredo me consiente que holgazanee un poco. Dice que ya me incorporaré poco a poco, que debo estar cansado. No sé si estoy cansado.

Santi suda como un cerdo, como lo que es; Amalia mira al infinito mientras su índice pugna con su nariz; Jorge observa los tomates; Marcos observa el culo de Laura; y Laura me observa a mí y me habla y no calla, me cuenta miles de cosas, no sé lo que dice.

 Por la tarde volvemos a casa. Laura me acompaña, me propone quedar para pasear, tomar algo, ir al cine…, lo que sea. Le digo que estoy cansado, que otro día. Se va…, no muy convencida.

Pienso en ir a Praga. No me apetece. Estoy cansado. Realmente tengo miedo de encontrarme allí a Belinda.

Me acuesto.

BELINDA

Un cuento

Día 14

El hombre del despacho dice que me manda para casa. Dice que estoy bien. Si él lo dice, será.

Estoy bien… Estoy bien…

Mi padre viene a buscarme. Parece que ha envejecido el hombre. Me lleva a casa. Hoy ha cocinado lo que me gusta, macarrones con tomate. No sé si me gustan los macarrones con tomate, él dice que sí. No me acuerdo.

Después me acuesto, tengo sueño. No duermo.

Dice que mañana me esperan en el taller. Pues bueno, pues vale. Mañana ya veremos…