
Hoy, 18 de julio, han comenzado las obras en la Plaza de la Cruz de Pamplona para hacer un parquin subterráneo. La Plaza de la Cruz es uno de los pulmones verdes del centro de la ciudad. Es el cuarto de estar del Segundo Ensanche y el lugar de mis primeros juegos en la calle y del despertar a la adolescencia.
En los alrededores de la Plaza de la Cruz hay varias calles, la mayoría, sin arbolado: Navarro Villoslada, Tafalla, Padre Calatayud, Bergamín, Leyre, Doctor Huarte… ¿sigo?
Pero nuestros representantes (perdón, que se me salta la risa) han ideado la construcción de esta obra, allí donde más árboles de gran porte se concentran, desoyendo a vecinos y a la mayoría de representación municipal. Faltan informes técnicos, acuerdo del pleno y otros procedimientos, pero no importa, ya estamos acostumbrados a la política de hechos consumados; se empieza la tala, luego llegan informes desfavorables y «bueno… ya si eso…, ya que hemos empezado…» Y no pasa nada, nunca pasa nada. Los autores de estos desaguisados se van de rositas y si hay un enjuiciamiento, nunca lo pagan ni con su patrimonio ni con su persona. Encima en el mundo de la política los ascendemos, siempre es así, al más inútil, al incómodo, al que sobra se le da «patada y parriba» así en unos días lo tendremos representándonos a todos en el Congreso de los Diputados (perdón, me vuelve a dar la risa).
Mientras tanto, vamos a seguir quejándonos del calor. Por cierto, qué calor, ¿no?